Mandona, chafardera, controladora y eficaz perro guardián de su edificio [...] con doña Blasa, Escobar juega al prototipo de la portera que ha de estar enterada de todo y ha de meterse en la vida de los demás.[1]
La llegada de los 60s cogió a traspiés a algunos autores de indudable trayectoria progresista. Escobar no fue una excepción en su burla del incipiente rockero que, inicialmente fue Aquí tienen a Julito, un terrible gamberrito y más tarde, se tituló simplemente Julito, el gamberrito.