|
Entrevista con Javo Rodríguez (1953), fundador de
KIOSCO y responsable de la web KIOSCOPEDIA. 17 de octubre de 2007.
Para opiniones más recientes El blog de Javo en Kioscopedia

KIOSCOPEDIA.- ¿Cuál fue tu primer contacto con el cómic?
Javo Rodríguez: Bueno por entonces no decíamos cómics sino tebeos. Fue muy temprano, con menos de cinco años, sobre 1957 o 1958.
K: ¿Qué tebeos leías?
J.R.: En casa de mis padres los tebeos no estaban bien vistos, la
cultura estaba en los libros, pero paradójicamente aprendí a leer con
los tebeos.
K: ¿Y eso?
J.R.: Mi madre quería que tanto mi hermano como yo
supiésemos leer antes de ir al cole y se propuso enseñarnos
al menos las mayúsculas, los palotes. Comenzó
haciéndolo con los titulares del periódico que entonces
compraban, “El Pueblo”, pero la verdad es que aquello era
bastante aburrido, así que tuvo la ocurrencia de abrir la caja
de Pandora: el baúl de los tebeos de Cuba.
K: ¿Tebeos cubanos?
J.R.: Así los llamábamos nosotros pero
en realidad eran estadounidenses. Te resumo, unos familiares de mi
madre se habían exiliado en La Habana, donde los sindycates
estadounidenses, sobre todo el poderoso King Features, pero también
el United Features, publicaban sus sundays, traducidos al
español. Aquellos familiares, sabedores de las penurias de las
posguerra española enviaban los suplementos a mi madre quien
los almacenaba en un arcón. La rotulación, a mano,
estaba toda a base de palotes y mi madre pensó que aquello
podía ser un material para aprender a leer. (si deseas ver estos cómics puedes visitar El Museo del Sunday).
K: ¿Qué personajes había en
aquellos tebeos?
J.R.: Estaban todos los clásicos estadounidenses, ten en
cuenta que los suplementos abarcaban de 1945 a 1952, más o
menos. A mi me gustaban más las series cómicas, con
historietas autoconclusivas, Henry, o El Reyecito que te libraban de leer, pero también, “Pepita”
(Blondie) o “Benitín y Enéas” (Mutt and Jeff) y
obviamente los personajes de Disney, el Pato Donald a la
cabeza.
K: ¿Y respecto a la aventura?
J.R.: Para mi era más aburrida, en aquel barullo
de baúl era difícil encontrar los continuará
y yo no estaba en edad de clasificar el material, cosa que estoy
haciendo ahora, con vistas a una posible exposición. Pero, aún
así, el Tarzan de Burne Hogarth me impresionó y
la sigo considerando una de las mejores historietas de la historia.
También los malos de “Dick Tracy” me llamaron mucho la
atención.
K: ¿No leías tebeos españoles?
J.R.: Como te dije, a pesar de lo anterior, en mi
casa los tebeos era considerados más perniciosos que otra
cosa, mi abuela los llamaba los monos. El baúl de Cuba se
cerró al comenzar la escuela y los tebeos quedaron proscritos
en mi casa. Pero la escuela trae consigo otros niños y los
amigos y ellos si tenían tebeos, tanto de ellos como de sus
hermanos mayores. La aventura no me engancho, ni El Guerrero del
Antifaz o Roberto Alcázar y Pedrín, ni tan
siquiera, en un principio, El Capitán Trueno, un
personaje que, más mayor, recupere, como me sucedió con El Cachorro. Lo que me gustaba era el humor, sobre todo, el de
las revistas de Bruguera, Pulgarcito a la cabeza. Además Pulgarcito o DDT me era permitido poseerlos, al menos en
alguna ocasión, enfermedad, vacaciones... Pero los de acción,
los de guerra como decía mi madre, eran tabú. El primer
tebeo español de acción que me enganchó, aunque
nunca tuve ningún ejemplar, fue Mundo Futuro gracias
que un hermano de mi padre tenía escondido un cajón con
la colección casi completa. El Jabato me gustaba pero
tuve que leerlo desordenadamente en el colegio y en las casas de mis
amigos. Mi primer intento de colección, a escondidas, vino con El Cosaco Verde, por edad pude comprar, con siete años,
el número uno –un autentico tesoro- y seguir, más o
menos coherentemente toda la colección.
K: Entonces no leías demasiados tebeos.
J.R.: Si leía muchísimos, sólo que no eran
míos, Lo único relacionado con el tebeo que entraba
“oficialmente” en mi casa eran los libros de la Colección
Historias que combinaban el cómic con la literatura y, un poco
más tarde, los de la Colección Héroes, con el
mismo sistema. Gracias a ellos pude tener las primeras viñetas (El Yelmo de Gengis Khan) de El Capitán Trueno en mi librería. Pero en aquella
época, a comienzos de los 60, lo que más gustaba leer
eran los tebeos de Novaro donde estaba los personajes de DC, Superman, Batman, Flecha Verde (Green Arrow), Aquaman y, en otra línea, los personajes de los dibus de
la Warner.
K: La adolescencia y la tv ¿acabaron con
la lectura de tebeos?
J.R.: En parte si, pero no del todo. Los tebeos de
Novaro siguieron siendo una lectura habitual y además apareció
otro personaje que he leído y releído mil veces: Tintin. Pero lo cierto es que la tele, el baloncesto y, sobre
todo, el teatro le quitaron terreno a la lectura de cómics.
K: ¿Del todo?
J.R.: Casi, comencé a comprar “La Codorniz”
y otras revistas satíricas de la época y,
esporádicamente leía algún número de las
revistas de terror como “Vampus” y más tarde “Cimoc” y
“Tótem”. El único autor que me enganchó
entonces fue Carlos Jiménez. Pero el reenganche definitivo
vino después, con El Víbora que comparaba
puntualmente y, principalmente con El Jueves, el “Pulgarcito”
actual, que todavía leo habitualmente.
K: ¿Los superhéroes habían
pasado a la historia para ti?
J.R.: Si, durante mucho tiempo. La llegada de
Marvel, en las horribles ediciones de Vértice, no me atrajo en
absoluto y los DC me parecían, no se si por edad o por
calidad, más aburridos. El cambio se produjo, gracias mi hijo
Iván, cuando comencé a leer cosas como Camelot 3000
y, sobre todo, los guiones de la etapa de Chris Claremont en La
Patrulla X, ahí llegó la reconciliación con
los superhéroes y también con el cómic en
general. Mi hijo era adepto a “Elektra” -una tienda de Madrid, no
el personaje- y descubrí y recupere la afición de un
modo muy fuerte.
K: Para finalizar, ¿que destacarías de lo último
que has leído?.
J.R.: Leo muy desordenadamente y pasando de un
género a otro. Lo último con lo que he pasado un rato
estupendo ha sido Top 10 de Gene Ha y Alan Moore, también
he disfrutado con los guiones de Robert Kirkman en Los Muertos
Vivientes (The Walking Dead) o con las historias de Spider
Jerusalem en el Transmetropolitan de Darick Robertson y Warren
Ellis.
[El blog de Javo en Kioscopedia]
|