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Entrevista
con Antonio Salvador (1959), cofundador de KIOSCO, 18 de
noviembre de 2007.
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KIOSCOPEDIA.- ¿Cuál fue tu primer contacto con el cómic?
Antonio Salvador: Mi primeros recuerdos se remontan a los años 1963 ó
1964. Vivía en un pueblo muy pequeño de la provincia de Burgos. Tenía tres o
cuatro años y mi padre de vez en cuando me traía algún tebeo, imagino que
Pulgarcito o alguno similar. Mis primeros personajes, los que recuerdo en esa
época, son los Zipi y Zape. Recuerdo que me producían cierto miedo los faldones
del chaqué de D. Pantuflo Zapatilla.
K: ¿Qué tal estaban vistos los tebeos en tu casa?
A.S.: Al contrario de lo que cuenta Javo Rodríguez en su entrevista, en mi casa
los tebeos siempre estuvieron bien vistos. Por entonces mi padre siempre decía
que con los tebeos se aprendían cosas, pues al final de las viñetas de los
tebeos de Bruguera de esa época
normalmente figuraba una pequeña reseña llamémosle cultural, como cuál era el
pico más alto del mundo o cuál era la capital de tal país. Creo que esta era la
excusa que tenía mi padre para con los tebeos, pues siempre le han encantado,
especialmente Mortadelo y
Filemón.
K: ¿Y aprendiste mucho con ellos?
A.S..: Lo único que sé es que cuando llegué al colegio, me
imagino sobre los cinco años, que era cuando se empezaba la primaria, ya sabía
leer. Y creo que lo conseguí en gran medida a través de los tebeos.
K: ¿Y cómo continuó tu historia con los tebeos en esos primeros
años?
A.S.: Después, entre los 5 y 10 años,
aproximadamente, recuerdo muy especialmente al entrañable Pumby. Una tía mía,
que vivía con nosotros, al volver del trabajo todos los sábados sin excepción
me traía el Pumby y una bolsa de Conguitos, en algunos casos acompañados de una
bolsa de cochecitos de plástico de a peseta. Me recuerdo a mí mismo los sábados
esperando con impaciencia a mi tía, a eso de la una de la tarde. Tengo que
decir que el Pumby auténticamente lo devoraba. El hecho de que las historias de Pumby no fueran autoconclusivas, sino que se extendieran unos cuatro números,
debía aumentar mi impaciencia. En mi opinión, Sanchis ha sido un gran dibujante
y guionista, y sabía conectar muy bien con los niños y su fantasía. Por ello me
entristeció cuando supe los problemas que tuvo con los derechos de autor sobre
su personaje.
K: ¿Qué personajes recuerdas de Pumby?
A.S..: Creo recordarlos a todos, me refiero a los fijos. Estaba
Pumby con su inseparable Blanquita y el Profesor Chivete. También estaba el
personaje del Capitán Mostachete, otro de los personajes de Sanchis; Trompy y
su pandilla; Payasete y Fu-Chinín de Palop; Caperucita Encarnada, si no
recuerdo mal de Edgar; El Corsario Barbudín, con su exigua tripulación del
largo con su inseparable embudo por sombrero
y el bajito barbudo; el piel roja Plumita …..Bueno, quizá no me acuerde
ahora mismo de todos ellos. Todavía conservo algún número de esa época.
K. ¿Y además de Pumby, qué más tebeos leías?
A.S.: Bueno estaban los tebeos de Bruguera, tales como Pulgarcito, Din Dan , TioVivo y otros, que estaban en otra onda digamos menos
infantil que Pumby. También estaba Jaimito, que tenía una línea muy diferente,
aunque lo leía más esporádicamente. Recuerdo de este último muy especialmente
al personaje Bartolo (siempre me gustó
mucho Palop). De los de Bruguera, creo que me gustaban todos los personajes hoy
ya clásicos: Las hermanas Gilda, Anacleto o Angelito de Vázquez; Mortadelo y
Filemón, El botones Sacarino, Rompetechos
o Pepe Gotera y Otilio, de Ibáñez; Zipi y Zape, Petra o Carpanta, de Escobar, así como muchos de
Peñarroya y Segura, así se me viene a la memoria Los señores de Alcorcón y el
holgazán de Pepón. También leía, aunque no me gustaba tanto, el TBO. De éste
me gustaban especialmente los Grandes inventos de TBO con el profesor Franz
de Copenhague. Con Copenhague pasaba lo mismo que con Sebastopol, que sonaba
muy lejos y exótico.
K. ¿Y los cómics, digamos, más realistas?
A.S. Inicialmente no me gustaban demasiado los episodios de
corte realista, quizá porque mi primer
contacto con ellos fue a través de los tebeos de Bruguera, y al menos al
principio las historias no eran autoconclusivas, salvo en los números
especiales. En aquella época uno no
siempre tenía garantizado poder comprar el siguiente número para continuar la
historia; de hecho creo recordar que este tipo de tebeo me los compraban (o lo
compraba con la “propi”) de forma suelta o no numeraria, sin más información
que “ya lo tengo” o “no lo tengo”. De este tipo de comic de corte más realista
siempre me quedaré con el Capitán Trueno. Nunca me gustó el Guerrero del
antifaz, no sé si por el dibujo Gago o por el tipo de historia. Si caían en mis
manos también me gustaban El Jabato e, incluso, Roberto Alcázar y Pedrín, este
último por el aspecto de misterio y los toques
de ciencia-ficción que algunos episodios tenían (excuso decir que
aquellos momentos no estaba nada al tanto de lo políticamente correcto).
También me gustaban los cuadernillos de Hazañas Bélicas y su personaje del
sargento Gorila, aunque no recuerdo que me compraran ninguno, por lo que debían
ser tebeos de amigos. Por último tengo que mencionar mi primer contacto con
Tintín, cuando tenía unos ocho años, y su “El Loto Azul”.
K. Veo que te gusta la ciencia-ficción
A.S. Bueno sí, muy especialmente. Me gusta tanto en forma de
cómic como de película o serial de televisión. Tengo que decirte que me interesan todo tipo de películas de ciencia ficción, incluidas las
de serie B de los años cincuenta . Por ello, me interesan los comics de ciencia
ficción de esa época, con esa estética de naves espaciales de diseño tan
aerodinámico (lo cual, en la mayoría de los casos es un contrasentido), sin
dejar de lado todo lo relacionado con el universo Trekkie, del que soy un
auténtico fan, especialmente de la series “Nueva Generación” y “Enterprise”.
K. ¿Y qué me dices de los tebeos editados fuera de España?
A.S. Siempre recordaré los tebeos de la editorial Novaro.
Conservo algunos números de esa época, alguno de ellos muy deteriorado y con
manchas de inciertos restos del bocata de la merienda. Recuerdo personajes como
Gene Autry o Red Ryder, por citar algunos de corte más realista, y otros como
La Zorra y El Cuervo o la Pequeña Lulú. Además, en Novaro aparecían los
personajes de la Warner como el Conejo de la Suerte, El Pato Lucas, Elmer el
Gruñón o Porky, personajes todos ellos
que también salían en la tele, si no recuerdo mal en un programa que se
llamaba “Festival Porky”.
K. ¿Y el efecto Disney?
A.S. Por supuesto que los personajes Disney forman parte también
de mi infancia. Me gustaban los dibujos animados y también los tebeos de
Disney. De hecho, creo que tengo algún numero del Pato Donald de esa época y
algunos otros comprados ya de mayor en algún mercadillo y que de vez en cuando
releo. Recuerdo muy especialmente dos números de la colección Dumbo, “Andes lo
que andes no andes por los Andes” y “El robo de los robots”, creo que el
primero de ellos dibujado por Carl Barks. En todo caso, mi relación con los personajes de Disney es
principalmente audiovisual. En materia de tebeos, posiblemente por un componente
sentimental, mi infancia sigue más asociada al Pumby, a los tebeos de Bruguera,
al Jaimito y a muchos de los personajes publicados en la Editorial Novaro.
K: ¿Y los superhéroes?
A.S. No me gustaban especialmente durante mi infancia porque se
me hacían un poco largos y me gustaba más el cómic humorístico de a página o
página doble, de efecto más directo. Mi primer contacto con los superhéroes fue
a través de la editorial Novaro, con Superman; por ello es el personaje que
aún más gracia me sigue haciendo, pasados los años.
K: La adolescencia y la tele ¿acabaron con la lectura de tebeos?
A.S.: Los tebeos siempre han estado ahí,
conmigo. No recuerdo ningún momento en que dejaran de estar cerca o dejara de
leerlos o releerlos, pero creo que cuando tenía 14 ó 16 años no existían cómics
para adolescentes. Recuerdo que en el Instituto un día se presentó un comercial
y nos regaló a todos un número de “Trínca” que era algo muy distinto de los
tebeos que había en el kiosco hasta ese momento, tanto por el formato como por
el contenido. Pero creo que no cuajó demasiado porque no tenía el humor tan
directo de los tebeos de entonces ni tampoco abordaba aspectos relacionales que
nos pudieran interesar a los chicos de esa época y edad, todo ello sin contar
con que era una revista bastante más cara. Por otro lado, algunas publicaciones
que por entonces empezaban a surgir como “El Papus ” me parecían para personas
mucho más mayores que yo. Resumiendo, seguí bebiendo de mis fuentes originarias
de Bruguera, aunque comprando mucho menos.
K: ¿Qué lees en la actualidad?
A.S. Bueno, sigo siendo aficionado a los
tebeos en general aunque en los últimos años me está interesando también
conocer algo de su historia y su, digamos, sociología. Recientemente he
comprado una reedición completa de los cuadernillos del Capitán Trueno que me
gusta leer de vez en cuando. Si bien considero que hay mucho componente
nostálgico, creo que en muchos aspectos El capitán trueno sigue manteniendo su
frescura de antaño. Por otro lado me sigue gustando la revista El Jueves, y
sigo sin renunciar a leer – a ser posible bocata en mano para mantener el
protocolo- una buena historia de Mortadelo y
Filemón. ¡Vamos, cuando es un
auténtico Ibáñez!.
K: Para finalizar, ¿que destacarías de lo último que has leído?.
J.R.: Este verano he tenido ocasión de leer Top 10 de Gene Ha
y Alan Moore, que me ha sorprendido muy especialmente, también un libro del
personaje Bone, que me ha parecido muy divertido. Si te refieres a lo último de verdad, ahora estoy leyendo algunos
de los clásicos de ciencia ficción editados por Planeta Agostini, así como
algunos cuadernillos reeditados de la colección “El mundo futuro” de Boixcar
que también son de ciencia-ficción, de esos de naves espaciales y extraños
alienígenas, una auténtica gozada.
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