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TINTIN (Bélgica 10 de enero de 1929)
Personaje de Hergé. En España Tintín, con acento.
Primera aparición en Le Petit Vingtième con la historieta Tintin au pays des Soviets, donde el joven periodista presentaba a su inseparable compañero: Milou, coprotagonista de todas sus peripecias.
Este periodista, que realmente ejerce poco su profesión, viaja alrededor del mundo viviendo apasionantes aventuras y sigue siendo, 80 años después de su nacimiento, uno de los más populares habitantes del mundo del cómic.
En 1930, tras el éxito del viaje a la U.R.S.S. comenzó la aventura africana Tintin au Congo, una historieta que no ha dejado de suscitar críticas por su supuesto racismo o por el maltrato a los animales, y que provocó que Hergé realizara diferentes cambios en sus ediciones posteriores.
En 1932 llegaron Les Cigares du pharaon y con ellos la presentación de los desastrosos detectives Dupont et Dupont.
En 1934, Hergé conoce a Tchang Tchong-Jen, un estudiante chino quien le hace ver el cúmulo de tópicos que ha introducido en Tintin au Congo y Tintin en Amérique, al tiempo que le pide que se documente para mostrar al mundo la imagen de su país, la influencia de Chang se nota claramente en su primera obra maestra: Le Lotus bleu, título con el que Hergé comienza una exahaustiva labor de documentación que será una de las principales características de las posteriores aventuras de Tintin.
Tras viajar a Sudamérica -L'Oreille cassée- y a Gran Bretaña -L'Ile Noire-, en 1938 llegó otro gran título, la antifascista Le Sceptre d'Ottokar, donde aparecía por primera vez la insoportable diva Bianca Castafiore.
En 1940, los nazis ocupantes cierran Le Petit Vingtième, lo que lleva consigo la interrupción de la versión inicial de Tintin au pais lór noir.
Hergé no está dispuesto a dejar de dibujar aventuras de Tintin y decide hacerlo en Le Soir y su suplemento Le Soir Jeunesse, por entonces controlado por los nazis, donde publica Le Crabe aux pinces d'or, título que presenta al gruñón y bonachón Haddock.
Pese a la II Guerra Mundial Tintin sigue viajando y tras visitar Islandia en L'Étoile mystérieus, en 1942 se publica otro recordado título: Le Secret de La Licorne donde se presenta a Nestor, mayordomo del Château de Moulinsart.
En 1943, Le Secret de La Licorne aventura que continua en Le Trésor de Rackham le Rouge donde aparece por primera vez otro secundario clave en posterioires aventuras: el Professeur Tournesol.
Ese mismo año se inicia Les Sept Boules de cristal, título que quedará interrumpido en 1944, con la liberación de Bélgica.
Comienzan dos años negros para Hergé, acusado de colaboracionista por haber trabajado en Le Soir, y Tintin desaparece.
En 1946 aparece el primer número del Journal Tintin, un tebeo fundado por dos pretigiosos miembros de la Resistencia quienes rescatan a Hergé de la ignominia, allí el historietista comienza Le Temple du Soleil y finaliza Les Sept Boules de cristal y, dos años más tarde, la versión definitiva de Tintin au pays de l'or noir.
Hergé se sumerge en profundas depresiones que retrasan sus entregas, incluso con meses de parones.
En 1947 fue llevado por primera vez al cine.
En 1950 comienza otro título memorable: Objectif Lune, al que seguira su también memorable continuación On a marché sur la Lune.
La década de los 50 prosigue con L'Affaire Tournesol y Coke en stock y finaliza con el que muchos consideran el más logrado título del personaje: Tintin au Tibet, una de las grandes obras del cómic mundial.
En 1959 es adaptado por primera vez a la tv.
Los 60 son una década contradictoria para Tintin, por un lado es ya -como Hergé- un personaje consagrado y reconocido mundialmente, por otro lado los títulos se suceden cada vez con mayor espacio y no lograran llegar al nivel de Tintin au Tibet, la controvertida Les Bijoux de la Castafiore y el decepcionate Vol 714 pour Sydney son las únicas aventuras.
Los 70 siguen la misma tónica, un Hergé que parece agotado tan sólo produce el poco memorable Tintin et les Picaros.
En 1986, tras el fallecimiento de Hergé, se publicó el inacabado Tintin et l'Alph-Art.
En 1989 apareció el primer videojuego.
En 2001 llegó a las tablas teatrales.
Tal vez, si hacemos la excepción del bueno de Cutlas, no haya personaje del cómic más fácil de dibujar que Tintin, en definitiva un huevo duro con flequillo al que hay que añadir dos ojos -simples puntos negros-, un pequeño pegote como nariz y una boca más que simple bastan para darle forma. Pero una genial y amplia galeria de secundarios contrastan con la sencillez de Tintin, héroe por autonomasia, sin dobleces, sin la menor maldad y siempre dispuesto a defender a los debiles y sus causas.
Lo politicamente correcto ha tratado de condenarle en más de una ocasión, pero Tintin es esencialmente progresita y bajo la enorme imaginacion de Hergé, uno de los grandes iconos, no sólo del cómic europeo que cambió radicalmente, sino mundial que ha iniciado en la lectura de cómics a millones de aficionados.
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