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MIGUEL AMBROSIO "AMBRÓS" (España 31 de agosto de 1913/30 de septiembre de 1992)
Dibujante y guionista valenciano (Albuixech). También firmó como Ambrosio, M. Ambrosio o MAZ.
Historietista que cursó la carrera de Magisterio y abandonó la enseñanza al término de la Guerra Civil por sus antecedentes políticos, dedicándose a la huerta, ayudando a sus padres durante siete años.
En 1945 comenzó colaborando en Películas Policíacas.
En 1946, tras alguna insatisfactoria colaboración con Valenciana, se traslada a Barcelona donde crea Dos Yankis en África.
En 1947 creó El Jinete Fantasma, su primer éxito.
En 1951, repite y aumenta éxito, con Chispita, el hijo del Jinete Fantasma.
A finales de los 50, buscando mejores condiciones para su trabajo ingresa en Bruguera.
En 1955 creó La nave del Tiempo.
En 1956 se convirtió en uno de los grandes del tebeo español al dar vida, junto a Víctor Mora, al emblemático Capitán Trueno que pronto pasa a ser un autentico boom editorial y en un clásico del tebeo español; Ambrós comienza dibujando en los cuadernillos y pocos meses después las historietas publicadas en Pulgarcito.
A comienzos de los 60, a pesar del éxito, cansado de la esclavitud que le impone Bruguera, dispuesta a aprovechar al Capitán Trueno hasta la extenuación, decidió emigrar a Francia, donde intentó la aventura de la sin pintura sin demasiado éxito.
En 1963 regresó al cómic, dibujando para Inglaterra Billy the kid.
En 1964 vuelvió a Bruguera aunque negándose a dibujar a Trueno. A pesar de su negativa inicial retoma a su personaje emblemático en El Capitán Trueno Extra.
En 1966 de nuevo, abandonó Bruguera.
En 1970, de nuevo en Bruguera y de nuevo junto a Víctor Mora, creó al Corsario de Hierro.
En 1981 se retira oficialmente.
En 1983, junto a Víctor Mora, dibujó al Capitán Trueno por última vez, en El Adivino de los Ojos Muertos.
En 1989 recibió el premio del Salón del Cómic de Barcelona por el conjunto de su obra.
En 1992 ell ayuntamiento de Albuixech, su ciudad natal, inauguró una estatua de El Capitán Trueno, tres meses después Ambrós fallecía.
Sin pretender ser un teórico Ambrós tenía las ideas muy claras: El dibujante de historietas debe ser, ante todo, un narrador [...] El dibujo de historietas es, sin duda una actividad artística, pero creo sinceramente que sería un error enfocarlo exclusivamente para crear belleza. Una viñeta puede ser plásticamente perfecta y, sin embargo, resultar de efectos nulos o incluso contraproducentes para la finalidad que persigue la historieta: despertar y mantener el interés del lector. (Ambrós, citado en El Gran Libro de El Capitán Trueno)
Dibujante efectivo, modesto y consciente de sus limitaciones (que además eran bastantes menos de las que él mismo se solía atribuir), Ambrós fue sobre todo uno de esos escasos magos del movimiento y del dinamismo que, como Jack Kirby, supieron insuflar un poder y una vida especial a todas sus viñetas, además de revelarse como uno de los mejores narradores que ha visto el tebeo español. La finalidad que la historieta persigue, decía, es despertar y retener el interés del lector, un objetivo que sus páginas cumplieron con creces. (Guía Básica del Cómic)
Dotado de una capacidad soberbia, ilimitada y rutilante para la narración [...] revolucionó, mediados los años cincuenta, todo conato de regreso a una puesta en escena estática, gris, cumplidora y continuista (De la Historieta y su uso).
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